El rechazo de las compañías aéreas a un arbitraje debilita los derechos de los viajeros
La aventura puede empezar frente al ordenador. Jesús López buscaba hace unas semanas un vuelo Madrid-Praga y navega que navegarás fue a dar con una compañía húngara. Los aviones tenían buen aspecto y después de varios intentos fallidos –con cobros erróneos y devoluciones– para comprar el billete desde una web intermediaria, fue directamente a la página de la compañía. Lo que no se esperaba es que pocos minutos después le preguntarían por su talla, sus conocimientos de inglés y su estado de forma física para determinar el precio final del billete. Leer más…