El arbitraje en tanto medio excelente de promover un compromiso en los conflictos entre consumidor y proveedor
El palacio de Valdecarzana acogió ayer el encuentro anual de árbitros pertenecientes a la Junta Arbitral de Consumo del Ayuntamiento. Junto a la lectura de la memoria del pasado ejercicio, el acto contó con una ponencia de Vicente Gozalo. El director de la Agencia Cántabra de Consumo puso sobre la mesa la importancia del arbitraje «como una forma excelente de potenciar la avenencia cuando hay conflicto entre consumidor y proveedor».
L`ARBITRAGE COMME UN EXCELLENT MOYEN DE PROMOUVOIR UN COMPROMIS QUAND IL Y A CONFLIT ENTRE LE CONSOMMATEUR ET LE FOURNISSEUR. Valdecarzana Palace hiera accueilli la réunion annuelle des arbitres appartenant à la Commission d’arbitrage de consommation de la mairie. Avec la lecture de la mémoire de l’an dernier, l’événement a présenté un exposé Vincent Gozalo. Le directeur de l’Agence de la consommation de Cantabrie déposé l’importance de l’arbitrage «comme un excellent moyen de promouvoir un compromis quand il yaconflit entre le consommateur et le fournisseur.»
Transcribimos a continuación la entrevista realizada al Director de la Agencia Cántabra de Consumo:
¿Cual es la finalidad de una junta arbitral de consumo?
Resolver conflictos de tipo transaccional y patrimonial entre un consumidor y un proveedor de servicios o un comercial. Es un procedimiento extrajudicial que permite a ambos resolver sus diferencias, pero eso no quita que tenga total fiabilidad y justicia.
¿Cuándo aparece esta figura en España?
Se crea en 1993, con el decreto correspondiente. Entre 1995 y 2000 se va implantando en sus diversas jurisdicciones, que además de nacional pueden ser locales, provinciales, autonómicas, mancomunitarias… Coinciden con el auge de l consumismo, lo que es indicativo de su utilidad.
Usted desempeña su labor en Cantabria desde 1998. ¿Cómo valora la evolución del arbitraje en su comunidad autónoma?
Basta decir que hemos pasado de tener dos arbitrajes en 1998 a casi 4.000 en 2010. Es una cifra ilustrativa, y los laudos (resoluciones derivadas de un arbitraje) no han acumulado demasiadas revocaciones. Creo que eso confirma el éxito de este modelo.
¿Qué ventajas supone frente a las clásicas demandas judiciales?
Lo primero, como es una figura de derecho, aunque extrajudicial, libera a los tribunales de mucho papeleo. Segundo, agiliza ese sistema, ya que las vistas son rápidas y, generalmente, se despachan en unos quince minutos de media, aunque esto varía mucho según cada caso. Y el consumidor, en última instancia, obtiene una satisfacción razonable a su demanda.
¿Y en términos económicos?
Las ventajas son claras. Más que la satisfacción de una cantidad de dinero, (porque las cuantías que originan el conflicto suelen ser bastante bajas), una de las principales bazas de su éxito radica en el coste de un arbitraje es cero, ya que no hacen falta abogados. Pero insisto en que lo principal es que tanto el cliente como el proveedor tienen la oportunidad de comprenderse, de entender sus respectivos razonamientos y llegar a una solución amistosa y, a la vez justa.
¿Quienes han de formar un tribunal de arbitraje?
Han de ser tres árbitros los que conformen un colegio de arbitraje. Uno, representando la administración. Otro, a los empresarios. Y otro a las asociaciones de defensa de los consumidores. Con todo ello, tenemos una entidad cercana, dinámica, fiable, que acoge a todos los implicados y que, insisto, está bien ubicada en las coordenadas actuales del mercado por rapidez y fiabilidad.
¿Qué hace falta para ser árbitro de consumo?
Depende de cada ámbito. En algunos se requiere una licenciatura en derecho. En otros, tener un buen criterio es suficiente, siempre y cuando lo certifiquen los miembros de la junta arbitral, de un grupo de personas aspirantes previamente seleccionadas por asociaciones empresariales o de consumidores. Pero insisto en que esto es una cuestión que varía.
En Avilés, va creciendo poco a poco el número de conflictos resueltos por arbitraje. ¿Es una constante en el resto de España?
Sí, sin duda. Me remito a las cifras de Cantabria, antes citadas. Está claro que es una fórmula de éxito que se extiende por todo el país.
Fuente: El Comercio Digital