María Quero: «El mediador facilita la comunicación desde la escucha»
María Quero, experta en gestión y resolución de conflictos, publica un artículo en Capital Humano en el que habla de la mediación como un medio idóneo para resolver conflictos que surgen en el marco de una organización. Implantar servicios de mediación en las organizaciones -señala-, no solo es rentable económicamente sino que incorpora una nueva herramienta corporativa que las hace socialmente más responsables, mejorando la competitividad de las mismas; promueve un cambio cultural orientado a una mayor madurez social, promoviendo una cultura de paz, de diálogo y comunicación; mejora el clima laboral y las relaciones entre empleados; incorpora una nueva herramienta de gestión de personas y equipos directivos; amplía la oferta de beneficios sociales a los empleados incluyendo un nuevo servicio, personalizado y confidencial, orientado a la resolución adecuada de conflictos personales; incorpora el paradigma ganador-ganador frente a la resolución adversaria propia del ámbito judicial; y ofrece una mayor rapidez y menor coste para resolver conflictos que los procedimientos contenciosos.
Referimos a continuación el contenido del artículo, que puede ser leído en la publicación original pulsando en el enlace situado más abajo.
«En tiempos de crisis en los que llevamos años de dificultades económicas padeciendo despidos, recortes y congelaciones salariales, reducciones de gastos, ERE, concursos de acreedores, etc; Es frecuente oír frases como «cada vez trabajo más y gano menos». El esfuerzo extra por parte de quienes han tenido la «fortuna» de conservar su puesto de trabajo, no solo no se ve recompensado, sino que ha culminado en un sentimiento latente de frustración que va más allá del desorden financiero.
Las consecuencias de esta crisis económica han dejado paso a una crisis política que, a su vez, está desencadenando en una crisis también social. El descontento generalizado ha hecho un llamamiento al orden político e institucional, en un intento desesperado por arreglar la situación, a través de un movimiento que, por su espontaneidad, ni siquiera tiene aún un nombre definido: «15M», «Democracia Real Ya», «Indignados»
Pero abordar objetivos tan amplios como generación de empleo, mejora de la economía, control de las entidades bancarias, cambio de la Ley Electoral o libertades ciudadanas y democracia participativa, hace tremendamente difícil dar pasos concretos en busca de soluciones reales. Para ello necesitaríamos un cambio cultural. Y la cultura de un país no se cambia de la noche a la mañana.
El conflicto actual del que estamos siendo testigos no deja de ser un macroconflicto que podría desgranarse en tantos microconflictos como simpatizantes tiene dicha plataforma. Y esto, en el fondo, es una oportunidad, pues, para ver resultados cortoplacistas, es necesario empezar a trabajar por lo concreto.
Tendríamos que deshacer la maraña, haciendo el camino a la inversa: para que los ciudadanos aplaquen su temor social, necesitan una clase política competente; para que la clase política sea competente, debe haber una gestión económica eficaz; para que la gestión económica sea eficaz, las empresas deben obtener resultados; para que las empresas obtengan resultados, tienen que tener una política de gestión de personas responsable; y para que la política de gestión de personas sea responsable, hay que atender los conflictos individuales de los empleados -al fin y al cabo, los ciudadanos-.
Este conflicto es un proceso circular en el que todos estamos inmersos y, directa o indirectamente, relacionados. Por ello, debemos buscar fórmulas reales que nos permitan minimizar el impacto económico, político y social de manera corresponsable. Debemos empezar a construir sistemas adecuados de gestión de conflictos desde la particularidad de los casos concretos, que nos faciliten el camino hacia conceptos más amplios como el de «libertades ciudadanas».
Apostamos por la implantación de sistemas de gestión de conflictos en las organizaciones, ya que son la cuna del bienestar económico global. Cuando los conflictos son gestionados desde su origen, lejos de convertirse en fuente de problemas, se pueden transformar en oportunidades de mejora y crecimiento. Debemos ser proactivos en el manejo de los mismos, abordarlos de frente y hablar de ellos sin tabúes, en lugar de esperar con pasividad a que el problema estalle o mantenernos en la creencia de que si dejamos pasar el tiempo, pasarán sin grandes consecuencias.
Implantar servicios de mediación en las organizaciones, no solo es rentable económicamente sino que incorpora una nueva herramienta corporativa que las hace socialmente más responsables, mejorando la competitividad de las mismas; promueve un cambio cultural orientado a una mayor madurez social, promoviendo una cultura de paz, de diálogo y comunicación; mejora el clima laboral y las relaciones entre empleados; incorpora una nueva herramienta de gestión de personas y equipos directivos; amplía la oferta de beneficios sociales a los empleados incluyendo un nuevo servicio, personalizado y confidencial, orientado a la resolución adecuada de conflictos personales; incorpora el paradigma ganador-ganador frente a la resolución adversaria propia del ámbito judicial; y ofrece una mayor rapidez y menor coste para resolver conflictos que los procedimientos contenciosos.
La mediación es un proceso en el que una tercera persona, experta, neutral e imparcial contribuye a que las partes busquen, valoren y encuentren la solución más adecuada. El mediador facilita la comunicación desde la escucha. Por sus características, la mediación debe ser un servicio ajeno a la organización. Los principios de voluntariedad y confidencialidad deben mantenerse inquebrantables posibilitando a los usuarios decidir libremente tanto el inicio como la continuidad del proceso en cualquier momento del mismo.
La tendencia en auge de la mediación, es un síntoma evidente de progreso humanitario, promotor del diálogo abierto y la cohabitación de las diferencias individuales que, sin duda, ayudarán a construir un país más justo, libre y participativo.»
Fuente: capitalhumano.wke.es