«Hay cierta resistencia entre los abogados a usar la mediación»
En una entrevista publicada en el medio argentino La Voz , el abogado el abogado y psicólogo social Josep Redorta (autor de los libros “El poder y sus conflictos”, “Cómo analizar los conflictos”, “Emoción y conflicto”, “Entender el conflicto”, entre otros), reflexiona sobre el papel de la mediación con motivo de la visista efectuada la semana pasada a Córdoba, invitado por la Asociación Civil de Mediadores de la Provincia.
–¿Por qué hay cierta resistencia entre los abogados a usar la mediación?
–Esto ocurre en todas partes. Pero está cambiando el mundo del derecho y también el mundo de la mediación. La mediación estándar, tal cual la conocemos, también tiene que cambiar. El campo que viene es el de la gestión de conflicto, en el marco de lo no judicial. En Naciones Unidas hay 19 formas de resolución de conflictos, sólo una es la mediación. Plantear como alternativa sólo la mediación o el proceso judicial es insuficiente.
–Cada vez más casos de violencia de género van a la Justicia ¿Puede funcionar la mediación, o hay límites?
–La mediación es un recurso potente para los conflictos familiares. Pero hay que hacer importantes distinciones. Como principio, en la mediación son las mismas partes las que deberían ser capaces de encontrar las soluciones. Pero en caso de la violencia de género, hay una desigualdad de poder importante. Entonces, hay que proteger los derechos del débil. En España está prohibido mediar en estos conflictos porque esa diferencia de poder no permite una igualdad entre las partes.
–¿Hay conflictos positivos?
–Sí, sí, sí. Sin conflicto no hay cambio. No puede haber conflicto todo el tiempo, porque no lo resistiríamos, pero si hubiese siempre consenso, nunca habría cambios.
–Los menores costos económicos y la brevedad son buenas razones para acudir a la mediación.
–Sí, pero sobre todo porque son soluciones de más calidad. Una solución asumida por los implicados, las partes, no es lo mismo que una solución impuesta, que tiende a ser más inestable, que resuelve el pleito pero no el problema.
–¿Le parece que hoy está más legitimada la figura del mediador?
–Le falta, está avanzando lentamente, pero le falta. Los mediadores necesitan mejorar el prestigio social, hay muy buenos mediadores pero nos vendemos mal todavía.
Fuente: La Voz