La mediación es una herramienta especialmente adecuada en un momento en el que la mayoría de los órganos judiciales están desbordados de asuntos
Esta es una de las ideas que se han planteado en la tercera mesa del Ciclo de Justicia de El Norte de Castilla. Junto a ello, se ha dejado claro que la mediación no es ni mucho menos un método nuevo para resolver conflictos, como se apresuró a dejar claro la coordinadora de mediación del Colegio de Abogados de Valladolid, la letrada Almudena Alonso: «Es una disciplina científica con su propia metodología que se aplica desde hace 60 años». Y además cuenta, en principio, con todas las bendiciones del Poder Judicial. Pero como reconoció el presidente de la Audiencia de Valladolid, Feliciano Trebolle, que abrió ayer la tercera mesa del Ciclo de Justicia de El Norte de Castilla dedicada a los pros y contras de la mediación, aunque «es un sistema que funciona, todavía necesitamos más ayuda». En España sigue siendo una práctica excepcional y se está todavía muy lejos de llegar al 30% del total de asuntos judiciales que se resuelven por esta vía en Estados Unidos.
LA MÉDIATION EST UN OUTIL SPÉCIALEMENT APPROPIÉ DANS UN MOMENT DANS LEQUEL LA MAJORITÉ DES TRIBUNAUX DE JUSTICE SONT DÉBORDÉES DES AFFAIRES. C’est l’une des idées qui se sont posées sur la troisième table du Cycle de Justice du Nord de la Castille. On a expliqué aussi que la médiation n’est pas ni beaucoup moins une nouvelle méthode pour résoudre des conflits, comme s’est empressée d’expliquer la coordinatrice de médiation du Collège d’Avocats de Valladolid, l’avocate Almudena Alonso: «C’est une discipline scientifique avec sa propre méthodologie qui s’applique depuis 60 ans». Et de plus elle dispose, en principe, de toutes les bénédictions du Pouvoir Judiciaire. Mais comme a reconnu le président de l’Audience de Valladolid, Feliciano Trebolle, qui a ouvert hier la troisième table du Cycle de Justice du Nord de la Castille dédiée aux pros et contras de la médiation, bien que «ce soit un système qui fonctionne, nous avons besoin encore de plus d’aide». En Espagne cela continue d’être une pratique exceptionnelle et on est encore très loin d’arriver au 30 % du total des affaires judiciaires qui se résolvent par cette voie aux États-Unis [Le texte continue en espagnol].
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Sin duda, es una fórmula de resolver problemas menos traumática y más restaurativa para las partes que pleitear en sus diversas formas, «sobre todo, cuando hay hijos de por medio», subrayó el magistrado. Trebolle, que se autodefinió por cinco veces como un firme defensor de la mediación, indicó que esta herramienta es especialmente adecuada en un momento en el que la mayoría de los órganos judiciales están desbordados de asuntos «y en España, con la crisis económica, no se pueden crear nuevos órganos judiciales, hay que acudir a otros sistemas alternativos para que la agilidad y la calidad sean reales». Y en Valladolid funciona como proyecto piloto desde 2006, «con un importante éxito».
Al año, y en el ámbito de la mediación penal, el grado de acuerdos alcanzado, como puso de manifiesto la letrada y coordinadora del Programa de Mediación Penal, Patricia Guilarte, oscila entre el 65% y el 70%, un porcentaje de resolución que está en la media nacional. Según las encuestas que ha realizado entre infractores y víctimas después de pasar por un proceso de mediación, «el 60% dicen que le dan un 10 a la Justicia y el 40%, un 8», aunque «todavía hay penalistas que dicen que a la Justicia no le corresponde reparar las heridas morales y el conflicto humano desencadenado por el delito».
Pero la más extendida es la mediación familiar, que primero impulsó de forma extrajudicial la Junta de Castilla y León con una ley que, tal vez, coinciden los expertos, haya sido demasiado adelantada para su época y precisamente por ello no termina de despegar. El presidente de la Audiencia insistió en que la mediación familiar intrajudicial «es importantísima para evitar que las fricciones entre los cónyuges por los hijos terminen en denuncias en la jurisdicción penal».
Sentencia a la carta
El magistrado terminó su exposición previa al coloquio, en un salón de actos completamente abarrotado, sosteniendo que la mediación «es adecuada a una Administración de Justicia moderna, que va a mejorar la imagen de la Justicia, dotarla de mayor agilidad, y además constituye una sentencia a la carta donde el mediador, una persona imparcial, interfiere entre las partes y les hace ver la causa de sus problemas; y el acuerdo al que llegan se plasma después en una sentencia, de manera que estas personas salen fortalecidas porque la sede judicial les garantiza ese proceso». La fiscal Ana Valle, especializada en la atención a las víctimas de delitos, destacó que ellas son las grandes olvidadas en los procedimientos y que la mediación les restituye el protagonismo. Y además puede evitar la «doble victimización»: la tortura de tener que ir a declarar repetidamente, acudir al juicio y «probablemente, encontrarse con el agresor en el pasillo». El problema de este sistema, apuntó la representante del ministerio público, «no solo es el económico» (en Valladolid, tan solo realizan aportaciones la Diputación y el Ayuntamiento de Medina de Rioseco), sino «que no está regulada, de manera que la colaboración de secretarios, funcionarios y otros operadores es completamente altruista».
En principio, casi todos los delitos y faltas pueden ser tratados a través de la mediación penal. Con una gran excepción: los relacionados con la violencia de género, algo que está expresamente excluido tanto por el Consejo General del Poder Judicial como por la propia Ley de Mediación Familiar de Castilla y León. También es válido el método restaurativo en todos los órdenes jurisdiccionales: mercantil, contenciosa, e incluso, en el sistema penitenciario, para reducir la conflictividad en las cárceles, como apuntó Ana Valle. Pero, al igual que dos no discuten si uno no quiere, tampoco es posible utilizar esta herramienta si una de las partes no la admite. La voluntariedad está en la esencia de la mediación, que se basa en la comunicación y en no romper las relaciones. Las personas se hacen responsables de sus propios conflictos y «ellos mejor que nadie para resolverlos», subrayó Almudena Alonso. El proceso es más breve y más económico que un procedimiento judicial tradicional.
Calidad
Pero, a pesar de sus bondades, no es la panacea, sino un sistema complementario donde los abogados tienen un papel fundamental, como señaló la mediadora, pues, para garantizarse el éxito es muy importante «decidir, según el tipo de conflicto que llegue a nuestros despachos, por qué puerta vamos a conducir a estas personas». La clave está, y en ello se mostraron todos los ponentes de acuerdo, en la formación. Y no sirven, puntualizó la letrada, las escasas 100 horas que marca el Reglamento de Mediadores vigente desde el pasado 27 de diciembre para ser un mediador competente. De entrada, manifestó, «requiere una formación universitaria específica para el tipo de conflicto, y no se puede dar mediación de calidad con 100 horas de clase». Considera que la manera de ofrecer una atención de calidad a las partes es que se dote a los Colegios de Abogados para que se constituyan como instituciones de mediación y sean ellas las que impartan una formación continua. Ello, y la propia competencia entre los profesionales.
Pero para que termine de cuajar el sistema es crucial un cambio de mentalidad en los ciudadanos para que prefieran sentarse a hablar con el vecino antes de llevarle a los tribunales, a preguntar antes de disparar. Y ese cambio de mentalidad comienza en las aulas.
Fuente: El Norte de Castilla