Rafael García del Poyo: «El árbitro debe de ser capaz de ofrecer una solución integral al conflicto»
La página web de AEADE publica una interesante entrevista con Rafael García del Poyo es socio de Osborne Clarke y especialista en Derecho de los Negocios Digitales, que se pronuncia sobre la situación del arbitraje en el ámbito de las Nuevas Tecnologías y de cómo se podría potenciar el uso del árbitraje en este sector.
¿Qué papel cree que juega el arbitraje dentro del campo de las Nuevas Tecnologías de la Información?
Fuera de toda duda, el arbitraje tiene, y tendrá aún más en el futuro, un papel principal en la resolución de conflictos en el sector de las TIC.
El arbitraje ofrece una serie de ventajas que lo convierten en una alternativa real y efectiva a la resolución jurisdiccional de conflictos. En un sector, como es el de las Nuevas Tecnologías, caracterizado por su rapidez en el desarrollo de nuevos productos, el tiempo es oro para los que participan en él. Esto hace que los actores se planteen opciones distintas a la de acudir a un tribunal tradicional, en el cual los plazos están sujetos a otro tipo de circunstancias como son la saturación de procedimientos o la falta de los recursos deseables. Y es precisamente aquí donde encontramos la principal ventaja «competitiva» de los mecanismos de resolución alternativa de conflictos y, en especial, el arbitraje.
El sector digital está, a día de hoy, liderado por empresas para las cuales la confidencialidad de sus movimientos y de sus productos en los mercados se convierte en un activo que merece una especial protección. El arbitraje sirve también para atender de forma directa esta necesidad de los operadores, ya que ofrece total confidencialidad en cuanto a la resolución de la disputa: ni el procedimiento arbitral ni el laudo son públicos. Sirva como prueba la estupefacción general que se originó al conocer la opinión pública que los dos mayores fabricantes de móviles sometieron la resolución de un conflicto ante los tribunales de California en 2012.
Otra de las características del arbitraje que se ajusta perfectamente al funcionamiento del sector de las Nuevas Tecnologías es la posibilidad de someter la resolución de un conflicto a un experto en la materia. El sector de las Nuevas Tecnologías cambia y se rediseña a un ritmo vertiginoso: el que marca el mercado de la tecnología. Es cierto que el mundo digital se ha convertido en una estructura global, pero el derecho –por el momento- no lo es. Por ello, se impone una forma flexible y adaptada a la volátil realidad de este mercado que ofrezca mecanismos eficaces de resolución de conflictos. Estamos en un estadio todavía incipiente en cuanto al surgimiento en el mundo jurídico de unos profesionales que ofrezcan sus servicios de una manera global y que puedan aportar soluciones a sus clientes tanto en las áreas regulatorias como las litigiosas. Dadas todas estas circunstancias, la necesidad de contar con los servicios de un experto que reúna estas características se antoja absolutamente fundamental.
Desde su experiencia en el Derecho TIC, ¿cómo describiría la situación actual del arbitraje en este sector?
La situación actual del arbitraje en el sector es de crecimiento constante. Como hemos dicho anteriormente, la adaptabilidad a las necesidades de las partes de un procedimiento arbitral ofrece un atractivo para las empresas del sector que se traduce en la tendencia generalizada a someter, por vía contractual, la resolución de conflictos futuros al arbitraje.
Este hecho, a su vez, está originando el surgimiento de un mayor número de profesionales que se dedican a un sector que destaca por su carácter multidisciplinar. El derecho de las Nuevas Tecnologías es desde su origen un cruce de caminos entre prácticamente la totalidad de las ramas principales del derecho. Pues bien, el rápido y vertiginoso crecimiento del volumen de negocio de las empresas que actúan en este sector está dando lugar a que un número cada vez mayor de asesores legales puedan y quieran dedicarse por completo a prestar sus servicios en un sector que, quizá, antaño era demasiado reducido. Así, la existencia de árbitros que pueden ofrecer una solución integral al conflicto tratándola con una visión jurídica de «360 grados» supone la confirmación del arbitraje como el mecanismo de solución de conflictos de referencia en el sector.
Por otro lado, el sector de las Nuevas Tecnologías es, por naturaleza, internacional. Y en este aspecto estamos comprobando el éxito del arbitraje, ya que ofrece a las partes la posibilidad de elegir un foro neutral para resolver un conflicto actual o futuro, y –en paralelo- la seguridad en lo referente a su ejecutabilidad, dado el gran número de Estados que forman parte de convenios internacionales como la Convención de Nueva York de 1958 sobre reconocimiento y ejecución de laudos extranjeros.
¿Cómo cree que se podría potenciar el uso del arbitraje en el derecho de la empresa y de los despachos?
Debido a su propia esencia de ser un sistema privado de resolución de conflictos, el arbitraje depende en una gran medida de la calidad y el valor añadido que es capaz de ofrecer a las empresas que se sirven de este mecanismo para alcanzar sus objetivos. Sectores como el de las Nuevas Tecnologías, ofrecen interesantes posibilidades de ayuda mutua, es decir, la generalización del arbitraje en este sector mejoraría el funcionamiento del mismo y, al mismo tiempo, con el aumento del número de empresas que se dedican a este sector, ya sea de manera exclusiva o provenientes de otros sectores, el arbitraje aumentaría su presencia como mecanismo de resolución de disputas en el mundo de los negocios, si bien su presencia en el sector es ya una realidad.
Un aumento en la utilización del arbitraje como herramienta de resolver diferencias empresariales, como cualquier otro servicio, generaría la necesidad de un mayor número de profesionales que ejerzan las funciones de árbitro, mejorando definitiva y decisivamente las posibilidades que a día de hoy ofrece este servicio.
Osborne Clarke es un despacho internacional, ¿qué papel ocupa el arbitraje en la relación del despacho con los clientes?
Dado que nuestro despacho se fundó hace más de 200 años y todavía mantiene una fortísima dimensión internacional, Osborne Clarke es una firma volcada en el mundo del arbitraje. La firma ha participado y participa en procedimientos arbitrales con sede en las cortes arbitrales más renombradas a nivel mundial. Por poner un ejemplo, en la actualidad, Osborne Clarke está defendiendo los intereses de un cliente estadounidense en un importante arbitraje con sede en Dinamarca.
Basándonos en nuestra experiencia como firma internacional, creemos que el arbitraje ofrece una serie de ventajas que, en muchos casos, lo hacen preferible en comparación con la resolución jurisdiccional de conflictos. La razón de ello es que el arbitraje permite un mayor protagonismo a la creatividad y a la estrategia del abogado o asesor legal en las soluciones jurídicas que le propone a su cliente ya que los árbitros suelen estar generalmente más abiertos a soluciones novedosas y creativas de consenso, sin perjuicio de una observancia escrupulosa del derecho vigente y de la normativa aplicable al caso.
Como miembro de varios comités de Aeade, ¿considera que se trata de una figura importante dentro del mundo del arbitraje?
Como institución de arbitraje de referencia, AEADE, ofrece unos servicios que se distinguen por aportar calidad y valor añadido, que se unen a las tradicionales características del arbitraje.
Si se me permite destacar una principal característica que distingue a AEADE frente a otras instituciones arbitrales, esta sería la del alto grado de especialización de los profesionales que se integran en los diferentes comités que componen esta institución. En AEADE siempre es posible encontrar a un árbitro experto en la materia que –además- entiende perfectamente las necesidades del modelo de negocio de las partes. Por ello, goza y seguirá gozando de una posición de referencia en el mundo del arbitraje.
Fuente: AEADE