Manuel Pimentel: «En el arbitraje no debemos llorar más, sino volcarnos en hacer las cosas bien»
Abogado, colegiado en el ICAM, Ingeniero Agrónomo y Diplomado en Alta Dirección de Empresas. Tiene experiencia empresarial y profesional como mediador y árbitro, y también desarrolló una actividad política como diputado, Secretario General de Empleo y Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales. Ha realizado varios arbitrajes ad hoc, algunos en equidad, como el que finalizó con el laudo que dictó el convenio entre AENA y el sindicato de Controladores. También ha desarrollado mediaciones mercantiles y de carácter laboral, como la desarrollada entre Iberia y Sepla. En la actualidad preside la Asociación Española de Empresas de Consultoría (AEC), es of Councel de la firma de Abogados Baker&McKenzie y dirige la firma PIMENTEL dedicada en exclusivo a la Resolución Extrajudicial de Conflictos. La página web de AEADE publica una entrevista con Manuel Pimentel que, por su interés, reproducimos a continuación.
1. ¿Cómo resumiría la actual situación del arbitraje en España?
A pesar de que el arbitraje va siendo conocido tanto por las empresas, como por sus abogados, su grado de uso es bajo y su crecimiento lento. Debemos preguntarnos el por qué, cuando somos muchos los convencidos de las ventajas que aporta frente al proceso judicial. Creo que las personas que estamos implicadas en el desarrollo del sector ADR en España tenemos que hacer aún un gran esfuerzo por divulgarlo, y por continuar en la senda de la mejora permanente de las prácticas de arbitraje.
2. Desde su experiencia como árbitro y mediador, ¿está preparada la sociedad española para aceptar el arbitraje y la mediación como alternativas a la Justicia?
Teóricamente, está preparada. Existen Cortes, Centros de mediación, leyes que amparan las prácticas ADR, buenos profesionales. Sin embargo, aunque avanza, los diferentes mecanismos de resolución extrajudicial de conflictos tendrán un desarrollo lento. Son muchas las causas, pero no debemos obviar una realidad sociológica muy anclada entre nosotros, y es la de la confianza en lo público y la desconfianza hacia lo privado. Por eso, aquí inspira más confianza un juez que un profesional privado, mientras que en EEUU a gran parte de su población le ocurre lo contrario. Sólo con una adecuada divulgación y con experiencias de éxito se podrá consolidar este importantísimo mundo.
3. El poco uso de estos ADR’s en España, ¿a qué cree que se debe?
A una mezcla de desconocimiento, de las causas socio-culturales como hablábamos en el punto anterior, de cierta creencia de que, al final, los laudos o los acuerdos de mediación van a terminar en el juez, por lo que mejor ir directamente a él. A veces, los propios abogados orientan el conflicto hacia el proceso judicial, cuando podrían derivarlo hacia soluciones ADR. Pero no debemos llorar más, sino volcarnos es en hacer las cosas muy bien; así veremos cómo, poco a poco, la sociedad irá confiando en estas nuevas vías, menos traumáticas, de solucionar sus conflictos.
4. Tras su reciente incorporación al panel de árbitros de Aeade y conocedor de la política de especialización que sigue nuestra institución, ¿cree que la creación de comités de árbitros expertos en determinados sectores puede ayudar a dotar de confianza -de cara a las empresas- al arbitraje?
Claramente la tendencia mundial apunta a la conveniencia de cierta especialización, que ahorra tiempo y aporta más certeza. Pero no debemos olvidar que un árbitro o un mediador es mucho más que un técnico, por lo que a ese conocimiento sobre la materia debe unir las habilidades y talentos propios de la tarea, así como conocimiento de leyes y del procedimiento.
5. En relación con la mediación, ¿cómo valora las iniciativas surgidas desde las Administraciones Públicas para fomentar su uso?
Son de agradecer, pero de poca entidad, sin convicción, prácticamente de naturaleza experimental. Pero eso es mejor que nada.
6. Finalmente, la Ley de Mediación cumplirá en un mes su primer aniversario y estamos a la espera de los reglamentos, ¿haría alguna petición al legislador al respecto?
Llevamos tiempo esperando el reglamento, aunque ya estamos realizando mediaciones intraprocesos. Espero que no rigidice ni burocratice en demasía algunas cuestiones sensibles, como los requisitos para figurar en los registros y demás. Lo importante sería que los jueces fueran mucho más activos a la hora de impulsar la mediación en aquellos asuntos que pasando por sus juzgados fueran susceptibles de mediación. La experiencia norteamericana de obligatoriedad de mediación, pero gratuita durante las primeras horas, podría resultar de interés para el sector.
Fuente: AEADE