Evolución del servicio de mediación familiar en Vigo
Según publica El Faro de Vigo, el servicio de mediación familiar ha cerrado su primer mes de actividad con dos acuerdos cerrados entre parejas separadas y otros cuatro procesos en marcha mientras espera la llegada de nuevos casos derivados desde el Juzgado de Familia la próxima semana. «La valoración es muy buena. Agradecemos el apoyo de la Xunta y la disposición del decano y de las juezas de Familia. Hemos empezado bien y este año será clave para determinar los resultados, pero sí nos gustaría ampliar los días», señala Esther González, catedrática de Derecho Procesal de la Universidad de Vigo y coordinadora del servicio junto con Francisca Fariña, catedrática de Psicología Jurídica del Menor.
ÉVOLUTION DU SERVICE DE MÉDIATION FAMILIALE À VIGO (ESPAGNE). Comme il a été publié par El Faro de Vigo, le service de médiation familiale de Vigo (Espagne) a fermé son premier mois d’activité avec deux accords entre les couples séparés et quatre processus en cours d’exécution, en attendant l’arrivée de nouveaux cas référés par le Tribunal de la famille. «L’évaluation est très bonne. On doit évaluer positivement le soutien du gouvernement régional et la volonté du doyen des juges et de la famille. Nous avons bien commencé et cette année sera la clé dans la détermination du résultat, mais nous tenons à développer», explique Esther Gonzalez , professeure de droit procédural à l’Université de Vigo et coordinateur du service avec Francisca Fariña, professeure de pédopsychiatrie [Le texte continue en espagnol].
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Desde su apertura el pasado 20 de noviembre, las juezas de Familia derivaron doce casos al servicio, que funciona los martes y jueves por la mañana. Dos de las parejas seleccionadas no pudieron acudir a la primera sesión informativa donde se les explica qué es la mediación -en un caso, uno de los miembros estaba fuera de Vigo y, en el otro, embarcado- mientras que seis aceptaron continuar con las reuniones.
La mayoría de estas parejas recurrieron a la mediación para resolver desacuerdos relacionados con la modificación de medidas derivadas de procesos de separación o divorcio, normalmente referentes a la pensión alimenticia de los hijos o el régimen de visitas. «También se abordó un caso de liquidación de bienes gananciales, otra situación que puede generar conflictos», apunta la catedrática Esther González.
Aunque la mayoría de familias que acuden a los servicios de mediación tienen hijos, esta vía también es adecuada para conflictos de parejas sin descendencia. Los jueces son los encargados de determinar qué casos son susceptibles de tener éxito y suspenden durante dos meses el proceso para que lleguen a un acuerdo. «Su labor es muy importante porque no todo es mediable», señala González.
Las sesiones pueden realizarse con las dos partes o de forma separada cuando éstas se encuentran muy enfrentadas. «En este caso, el otro cónyuge está informado de la reunión, pero el contenido es confidencial. Estas reuniones son importantísimas para el mediador porque la gente se abre completamente», comenta.
En ambos casos el objetivo es «acercar posturas» y dar con el auténtico conflicto al margen de otras cuestiones que pueden distorsionar la situación, por ejemplo, una infidelidad. «Buscamos la mejor solución posible para los hijos. Se trata de lograr que la ruptura sea exclusivamente de la pareja y no de la familia», resume la catedrática viguesa.
El servicio de mediación es fruto del convenio alcanzado entre el Consejo General del Poder Judicial, la Xunta y la Universidad, gracias a la que se desbloqueó su puesta en marcha tras la negativa del Colegio de Abogados de Vigo a coordinar esta actividad como sí hacen los de Santiago y Ourense, donde los 155 casos abordados en total durante 2011 se saldaron con un porcentaje de éxito del 56%.
la Xunta aporta una financiación de 20.000 euros -la partida prevista para 2013 es de 40.000 euros-, mientras que los grupos de investigación de la Universidad de Vigo dirigidos por Francisca Fariña y Esther González aportan la psicóloga y la jurista que trabajan de forma permanente con las parejas, así como los profesionales suplentes.
En 2011, los juzgados vigueses registraron 596 rupturas de mutuo acuerdo pero otras 635 fueron contenciosas. «Las ejecuciones de las sentencias de Familia se eternizan porque uno de los cónyuges siempre está en desacuerdo y, a veces, los dos. Sin embargo, en la mediación es muy difícil, sino imposible, que las partes incumplan los acuerdos», destaca González.
A través de esta vía, los juzgados se liberan de parte de su carga, los acuerdos son más rápidos -la media está entre 15 y 30 días- y se logra la mejor solución para los hijos.
Fuente: El Faro de Vigo