En el mundo operan más de 2500 instituciones arbitrales
Ramón Mullerat, abogado y presidente de la Asociación para el Fomento del Arbitraje, publica una interesante Tribuna en Cinco Días augurando el buen presente del arbitraje, sobre todo, en el plano internacional. El reconocido árbitro internacional comienza hablando de la actual recesión económica como causa de dos efectos compensatorios: «Por un lado, al contraerse la actividad económica disminuyen los conflictos y, por otro, la recesión genera más controversias.» ampliada a más «sectores (comercial, financiero, laboral, consumo, propiedad industrial, deporte, inversiones, telecomunicaciones), así como a las materias (derecho público, penal, societario, competencia -antitrust-) cuya arbitrabilidad era cuestionada.Según Mullerat: «El número de instituciones que administran el arbitraje en el mundo, superan las 2.500. Crecen los países adictos al arbitraje (especialmente en Suramérica y Asia) donde hace poco era desconocido o infrautilizado. Proliferan buenos árbitros internacionales procedentes de países recónditos. Y en todas partes la denominada cultura arbitral y el reconocimiento de las ventajas del arbitraje se extienden.»
El presidente de la AFA explica como ejemplo de la importancia del arbitraje y de sus indudables ventajas, como «múltiples países han revisado sus leyes para adaptarlas al nuevo orden político-económico, por ejemplo, las leyes inglesa (1996), egipcia (1997), japonesa (2003), checa y maltesa (2004), danesa (2005), italiana (2006), polaca (2007), australiana, irlandesa y escocesa (2010) y francesa y española (2011). De la misma manera, la Ley Modelo Cnudmi (Uncitral) fue revisada en 2006 y sus reglas en 2010, las reglas IBA sobre la práctica de la prueba en el arbitraje internacional fueron reformadas en 2010, la Cámara de Comercio Internacional (CCI) puso al día su reglamento de arbitraje el pasado enero y las directrices sobre conflictos de interés en el arbitraje internacional de 2004 de la IBA se hallan en proceso de revisión.
Sin embargo, para el autor, todavía se deben revisar cuestiones como: «reducir el tiempo y el coste del arbitraje para recuperar the spirit of arbitration; la facilitación de los arbitrajes multiparte; la involucración de los no signatarios del convenio arbitral que, habida cuenta su naturaleza consensual, presenta dificultades; el reforzamiento de la profesionalidad y ética de los árbitros, y especialmente su independencia…»
La Tribuna de Mullerat sigue exponiendo interesantes disyuntivas, aquí nos quedamos con la siguiente frase: «Lo admirable del arbitraje es ser una criatura del contrato cuyas partes pueden diseñar, dentro de ciertos límites, el proceso que prefieran.»
Fuente: AEADE