En Cáceres, los hosteleros crearán una entidad de arbitraje para dirimir conflictos
Para tomar un refresco, convencen a casi todo el mundo, pero parece que para algunos empresarios y vecinos, las terrazas se han convertido en motivo de discordia. La licencia, los límites o la necesidad de que armonicen con el conjunto son solo algunos puntos a tener en cuenta a la hora de instalar un velador, y en la zona de la Plaza Mayor, aseguran algunos restauradores, se incumplen varios puntos de la normativa. Por esta razón, los hosteleros de la zona centro mantienen su intención de crear una entidad que vigile irregularidades y denuncie incumplimientos que se producen en el sector.
Esto significa que quien no respete los límites de espacio de los veladores (2,5 metros cuadrados por cada conjunto de mesa y cuatro sillas) o quien tenga en el mobiliario de la terraza, sea sancionado según la normativa previa denuncia de este organismo. Las multas alcanzan hasta 3.000 euros si se trata de una infracción muy grave, entre ellas, no respetar los horarios de cierre y apertura o instalar un número de veladores mayor al autorizado entre el veinte y el cincuenta por ciento. Además, la normativa también recoge suspensiones temporales de la licencia municipal hasta los tres años e incluso, la suspensión definitiva y la imposibilidad de obtenerla nuevamente.
La última reunión que mantuvieron los hosteleros fue a finales del mes de junio. Estaban invitados 48 locales de la plaza Mayor y alrededores (San Juan, Pintores, Moret o plaza de la Concepción) y aunque no tuvo como único tema la normativa de terrazas de las diferentes zonas, sí se avanzó en la idea de crear una nueva asociación o bien integrarse en la Asociación Empresarial Cacereña de Hostelería y Turismo, Aecahtur, para combatir los excesos.
Precisamente de nuevo el tema está en los corrillos de los negocios de la plaza Mayor tras casos como el del pasado domingo, cuando los agentes municipales acudieron a la plaza Mayor para controlar los veladores tras una queja a La Minerva y terminaron llamando la atención a la cafetería El Pato, como ya se publicó ayer. El propietario, a su vez, llamó a dependencias policiales para quejarse y manifestar que otros locales también incumplían la normativa, señalando a la taparía La Minerva, según se explicaba en el parte diario de novedades de la Policía Local. «Tengo 18 mesas colocadas y 25 solicitadas», explicaba ayer José Miguel Rubio, de la tapería. «No quiero problemas, sólo proponer un estilo de negocio diferente», señala. El propietario siente, además, que en lo que respecta a sus veladores, cada movimiento «se mira con lupa».
Pero hay más quejas. Hosteleros de la zona también indican que la cada vez más frecuente presencia de camareros-relaciones públicas en algunos negocios resta clientela al resto y agobia a los turistas. Otros, que cuando llega el fin de semana y los locales de copas sacan sus veladores a la calle, se forma una aglomeración de mesas y sillas que traspasa los límites establecidos. «Ven el viernes o el sábado a eso de las once de la noche», propone una camarera de uno de los locales. «Vas a ver entonces que la plaza está llena a diestro y siniestro de mesas», prosigue.
Aparte de la normativa municipal, los hosteleros también tienen que cumplir la regulación que se refleja en el Plan Especial del casco antiguo, ya que afecta a toda la ciudad histórica.
Aquí se establece, entre otras directrices, que la publicidad exterior debe ser limitada y armónica con el conjunto. La reforma de la Plaza Mayor se tradujo en cambios en estos aspectos, como el descarte de los toldos y su sustitución por unas determinadas sombrillas, que son las que ahora lucen en los negocios de la plaza.
Fuente: Hoy Digital