AEADE reclama un compromiso firme con el arbitraje
Las últimas noticias relacionadas con la mejora de nuestro sistema judicial reflejan una apuesta inequívoca y firme de Gobierno y oposición por herramientas extrajudiciales de solución de conflictos. Sin embargo, ante la clara apuesta por la mediación, el arbitraje ha quedado en segundo plano. Y es necesario que se promueva la inclusión de cláusulas en los contratos, ya que el éxito de la opción extrajudicial no lo encontraremos en el número de procedimientos tramitados, dado que en las relaciones contractuales el plazo medio en derivar en conflicto es de cinco años, sino en el número de contratos que incluyen en su clausulado la mediación, el arbitraje o ambos.
1 Incentivar a la abogacía
Según los datos de Aeade, menos del uno por mil de los contratos que se redactan en España incorporan una cláusula arbitral y, aún menos, incorporan cláusula de mediación. Ni nuestra legislación en materia arbitral, ni la apuesta gubernamental por el arbitraje y la mediación, ni la bendición de jueces y tribunales, ni siquiera las noticias en pro del arbitraje para descongestionar la justicia, que han sido grandes titulares, han conllevado suficiente promoción del uso del arbitraje y de la mediación.
El número de abogados que conocen el arbitraje ha subido del 15% del año 2000 al 40% del año 2011, pero de ellos, los que optan por incorporar una cláusula arbitral o de mediación sigue estando a niveles del año 2000, en un 3% del total. Además, si no se tuviese en cuenta a despachos colectivos de más de 50 abogados con cultura y proyección más internacional, el porcentaje sería inferior al 2%.
Se debe incentivar a los abogados para que incluyan cláusulas arbitrales o de mediación en los contratos.
2 Exigir unos mínimos para crear una corte arbitral
La excesiva proliferación de cortes arbitrales -cada año nacen más de cinco instituciones arbitrales nuevas- provoca desconcierto, inseguridad jurídica y desánimo en los abogados, que no ven garantías suficientes para evitar los juzgados.
Los Colegios Profesionales prefieren tener «su» corte arbitral antes de apostar por una existente y de prestigio, lo que deriva en falta de profesionalización, dado que los representantes de las cortes dedican el 99% de su tiempo a su trabajo cotidiano y el 1% a la corte arbitral.
La falta de formación de la abogacía, la inexistencia de oferta académica en las universidades y las malas experiencias hacen de efecto amplificador.
Una institución arbitral debe tener infraestructura, medios personales y materiales suficientes para garantizar el servicio los 365 días del año. Se debe tender a la profesionalización.
3 Formación: el arbitraje debería ser asignatura obligatoria para un abogado
A nivel universitario como asignatura obligatoria. El arbitraje y la mediación para un abogado deben ser tan conocidos como la Ley de Enjuiciamiento Civil.
En los Colegios de Abogados se puede promocionar mediante cursos para no iniciados y para avanzados. El arbitraje y la mediación deben ser siempre considerados como una opción real. No deberíamos tener que recurrir a despachos extranjeros para hacer frente a una demanda de arbitraje internacional.
4 Selección de árbitros transparente
Las cortes arbitrales deben ser transparentes tanto en su funcionamiento, como en los procesos de selección de árbitros.
Los miembros de la institución arbitral (junta directiva y comités de dirección) no deben ser árbitros ni en la institución que representan, ni en ninguna otra durante el tiempo de su mandato.
5 Impulsar controles de calidad dentro de las Cortes
Con el objetivo de que el arbitraje cumpla con lo que ofrece, es decir, rapidez, eficacia, imparcialidad, independencia… se debe apostar por la especialización del árbitro y por la calidad del laudo. Las Cortes deberían tener un control de calidad que garantice su cumplimiento y evalúe el trabajo de los árbitros y de la institución arbitral.
Fuente: AEADE