La reforma del arbitraje aumenta el atractivo de Francia para los bufetes jurídicos internacionales
Cerca de la mitad de los 100 bufetes de abogados mercantilistas más prestigiosos del mundo cuentan con una filial en París. Con una plantilla media de 140 personas, estos gabinetes emplean a unas 7.000 personas, de las que aproximadamente 4.000 son abogados. Entre los bufetes de firmas estadounidenses más conocidos que se encuentran instalados en la capital francesa figuran: Reed Smith, Morgan Lewis, Orrick, K&L Gates, Nixon Peabody o Bryan Cave, etc. Aunque la actividad principal de estos gabinetes es el asesoramiento y los temas contencioso-administrativos ante los tribunales franceses, también realizan labores de arbitraje internacional, en el que París ocupa el primer puesto de Europa. Sobre todo, por que la sede del Tribunal Internacional de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional (CCI) se encuentra ubicada desde 1923 en París. Organismo ante el cual se presentaron 900 nuevos expedientes en 2009.
El procedimiento de arbitraje (sistema extrajudicial para la resolución de litigios comerciales entre empresas de cualquier nacionalidad) se desarrolla a puerta cerrada, y una de sus características es que son las propias partes las que designan a los jueces-árbitros que componen el tribunal.
En Francia, el arbitraje internacional está regulado por dos decretos que, a principios de la década de los 80, buscaban simplificar el procedimiento y mejorar su eficacia, permitiendo al juez estatal intervenir en la instancia del arbitraje con el fin de garantizar un correcto funcionamiento de éste.
Tras 30 años de funcionamiento, Francia ha considerado necesario reformar los textos legislativos que reglamentan este procedimiento, y lo ha hecho a través del decreto de 13 de enero de 2011. Efectivamente, el doble objetivo que se perseguía era: consolidar una parte de la jurisprudencia, y complementar los textos anteriores para mejorar su eficacia, e integrar en ellos una serie de disposiciones inspiradas en determinados ordenamientos jurídicos extranjeros, cuya utilidad ha quedado demostrada en la práctica.
Para David Appia, Presidente de la AFII: «Los bufetes de abogados mercantilistas extranjeros tienen amplia presencia en Paris, lo que les permite estar próximos a la Cámara de Comercio Internacional y del Tribunal de Arbitraje, que se ocupa de los litigios comerciales internacionales. Estos gabinetes asesoran y acompañan a los inversores extranjeros en Francia. La modernización del procedimiento de arbitraje ha acrecentado el atractivo de este país para los bufetes jurídicos extranjeros. Se han movilizado todos los recursos para que su implantación en la capital francesa redunde en beneficio del conjunto de inversores extranjeros».
Fuente: El Economista