«Es necesario pasar de la cultura del litigio a la cultura del acuerdo»
En la Opinión de Málaga, Ana Avellaneda -abogada- reflexiona sobre la mediación con ocasión de las primeras Jornadas Técnicas organizadas por la Fundación Mediara, y tomando como referencia el 7º Congreso de la Abogacía Malagueña, celebrado en fechas recientes. En este sentido, la autora señala que debe ser el mediador , un profesional formado y neutral, el que ayude a las partes a solventar sus conflictos, responsabilizando a los protagonistas del mismo de su solución. Ello supone -dice- una revolución en nuestra sociedad, en la que a la primera de cambio nos amenazamos con poner un pleito, con nuestros abogados y con denunciarnos. Como abogada y como mediadora creo que puedo afirmar que entre los temas resueltos a través de la mediación y los que se han resuelto en un juzgado, la satisfacción de las partes es siempre mayor cuando la herramienta utilizada es la mediación.
La autora continúa señala que «les hablo de mediación familiar, mediación escolar, entre padres e hijos e incluso la mediación penal que está despegando en nuestros juzgados en Málaga. No es la panacea, pero entiendo que es el método más satisfactorio para solventar los conflictos. Cada día miles de conflictos y la falta de entendimiento arrastran al ser humano a a la búsqueda de que sea otro el que solucione el mismo. Yo diría más bien que es la falta de responsabilidad en cuanto a la búsqueda de soluciones. Y me refiero sobre todo a los conflictos familiares, a la mediación familiar, a la que creo que debería acudir cualquier pareja que pase por el doloroso trance de una ruptura. Y deben acudir porque solo ellos tienen la solución para su familia, que no tiene nada que ver con el resto de las familias que pasan por el mismo trance.
Sin embargo, ¿por qué no existe esa concienciación, ese convencimiento que tenemos los profesionales, en la sociedad, en la mayoría de las personas. ¿No existe a pesar de que ya tenemos una ley de mediación andaluza. Resulta insuficiente la sanción de una ley para que la comunidad conozca lo que es la mediación. Nuestra ley de mediación no viene acompañada de una necesaria campaña educativa en los medios de comunicación masivos que verdaderamente favorezca la difusión de la mediación. De esta forma y solo de esta el ciudadano, que es el que está inmerso en los distintos conflictos, podrá optar por esta herramienta que, aunque no es la panacea, la panacea sería una sociedad que verdaderamente estuviera instaurada en la cultura de la paz, si es la más adecuada para resolver un conflicto.
Se trata de educar y de informar a la sociedad del necesario paso que hay que dar de la cultura del litigio, tan típico de nuestra sociedad a la cultura del acuerdo, ejerciendo cada uno de nosotros el protagonismo en la solución a nuestros problemas, tomando la riendas de nuestra propia vida, dejando de delegar en la autoridad, en el juez padre que impone la ley, como igualmente dejar de hacer depositario del conflicto al abogado. Se trata de pasar del rol de adversarios al de socios, cooperando con el otro en la tarea que los convoca: la resolución de un conflicto sin litigio. Se trata de lo que todos queremos, encontrar soluciones en las que todos ganemos. Mientras tanto, mientras que la sensibilización llega a la sociedad, los profesionales seguiremos trabajando en la comunidad, en las escuelas, en las empresas y en los juzgados, convencidos de que la solución está siempre en la cultura de la paz. Y la cultura de la paz a pesar de todos está en la mediación».
Fuente: La Opinión de Málaga