Entrevista con Carlos Esplugues Mota, árbitro del Comité Marítimo de Aeade
A continuación, reproducimos la entrevista realizada a Carlos Esplugues Mota, catedrático de Derecho Internacional Privado y de Derecho de Comercio Internacional de la Universidad de Valencia. LLM (Harvard), MSc (Edinburgh) y árbitro del Comité Marítimo y de Transporte de Aeade, publicada en www.aeade.com.
En España todavía hay cierta renuencia a recurrir al arbitraje, además de desconocimiento, ¿Cómo incentivar que las instituciones educativas, como la Universidad, ayuden a paliar este problema?
La pregunta que me formula aparece muy ligada a la que viene a continuación. Carecemos de una cultura de transacción. Y ello se refleja en las facultades de derecho en una especial querencia por el litigo y por los tribunales. Las facultades de derecho siguen ancladas en este mundo y ello es problemático dado que el alumno lo que recibe en las aulas es la idea de litigio. El litigio, los tribunales son el paisaje «normal» al que aparece vinculado el mundo del derecho y fuera de ello, por decirlo de alguna manera, no hay nada, o muy poco… Esta situación, y como docente universitario he de entonar el mea culpa, tiene consecuencias plurales y amplias porque coadyuva a perpetuar el status quo existente. Se requiere un giro y en algunos lugares ya se está produciendo. En concreto, en la universidad de Valencia contamos con un activo grupo investigador y docente en materia de ADR (www.medarbvalencia.com) y ello se ha reflejado, entre otros extremos, no sólo en la focalización de la investigación en este ámbito y en la cooperación intensa con los operadores jurídicos en el sector del ADR, también se ha reflejado en la incorporación en los nuevos planes de estudio de asignaturas destinadas a poner al alumno -futuro operador jurídico- en contacto con otras realidades diferentes al litigio y al tribunal.
Pregunta obligada, España vs arbitraje internacional, ¿qué nos falta?
Vinculada a la idea anterior le diría que vivimos en una sociedad anclada en la idea del litigio, y ello a pesar del proverbio «tengas pleitos y los ganes». Yo le diría dos cosas, primera, sin arbitraje interno no hay arbitraje internacional, sin convertir al arbitraje en un recurso conocido y habitual para la resolución de los litigios será más difícil convertir a España en una plaza reconocida para el arbitraje internacional. Segunda, el arbitraje aparece íntimamente vinculado a un conjunto de realidades que son intangibles: el peso de la historia, la tradición, la existencia de una atmósfera favorable a la institución… No sólo hace falta contar con leyes adecuadas y adaptadas, es necesario contar con algo mucho más difícil de lograr:
Transmitir la imagen de que nos creemos esto del arbitraje y del resto de medios ADR de resolución de controversias. Que lo apoyamos hasta el final y que lo usamos: en otras palabras, que nos lo creemos y sabemos dónde vamos… Y algunos pasos recientes no son muy alentadores en este sentido. Mientras no logremos transmitir esa idea, y otros lo han logrado, será muy difícil.
¿Cuáles son las ventajas y desventajas de España frente a, por ejemplo, Londres en la administración de arbitrajes relacionados con los sectores de marítimo y de transporte?
Sinceramente, escasa. Londres es el centro del arbitraje marítimo.
El 70% de todos los arbitrajes marítimos del mundo tienen su sede en Londres o Nueva York. Londres es un centro importante para el transporte y para los seguros y cuenta con árbitros -el arbitraje marítimo en Londres no es institucional- conocidos y reconocidos.
Esto constituye un punto de partida muy complejo… Pero en la medida que hay muchos casos -las últimas cifras de la LMAA hablan de casi 5.000 al año- y pocos árbitros se suscitan problemas de tiempo y costes y ello nos puede ayudar como sede alternativa. Además deberíamos buscar otros ámbitos en el sector marítimo diferentes a los propiamente vinculados al transporte -por ejemplo, la actividad portuaria- donde nuestra actividad podría tener recorrido y futuro.
Y, por último, haciendo referencia a la última iniciativa de nuestra Asociación, el Tribunal de Arbitraje para la Contratación Pública, Tacop ¿qué opinión le merece la especialización en arbitraje en este sector?
El arbitraje es una realidad en movimiento. Lo avanzado estos últimos años es enorme y en ocasiones imprevisible. Hay ámbitos, además, donde el salto ha sido incluso súbito… El convenio de Washington estuvo años y años yacente… Y ahora es un tema recurrente y de enorme actualidad. Si hay algún sector donde el arbitraje y otras realidades del movimiento ADR pueden crecer es el relativo al derecho público. Contar con un tribunal de estas características es enormemente útil dado que, como la realidad ha demostrado, la exigencia de contar con vías alternativas/complementarias a la realidad judicial no se ha desarrollado todo lo rápido que podía debido, precisamente, a la falta de vías de canalización de tal exigencia. Contar con el Tribunal cumple la doble función de favorecer la canalización de esta demanda social y coadyuvar a que todos seamos conscientes de que la misma es posible y viable.
Fuente: AEADE