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Mediar para solucionar conflictos

martes, 9 de agosto de 2011

Los humanos somos eminentemente sociales y tratamos de vivir en permanente interacción con nuestros semejantes. Esto se da en todas las etapas de la vida. Pero a su vez este contacto genera confrontaciones y conflictos. El conflicto, como un indicador de la interdependencia de las relaciones humanas, puede ser positivo, incluso creativo. Entonces, se puede vislumbrar una significación positiva del mismo. Desgraciadamente se vive en un modelo social de confrontación, donde lo común y corriente es la imposición, como «yo gano, tú pierdes; yo mando, tu obedeces». Ana Egea, presidenta de la asociación de Mediación de Córdoba, comenta que un grupo de personas que atravesaron en su día situaciones difíciles, entre las que se cuenta ella misma, conocieron los beneficios de la mediación a través de personas cercanas, experiencias de otras comunidades de fuera de Andalucía. Eran programas ya en marcha como la mediación intrajudicial con menores, llevada a cabo por otra asociación. Por ello han conformado un equipo que ayuda a las personas que están decididas a superar sus diferencias y sus necesidades, de una manera pacífica, evitando llegar a la vía judicial. Cuentan con un equipo técnico multidisciplinar, cualificado y profesional, conocedor de la mediación. Lo componen 4 mediadores familiares que, además, provienen de diferentes disciplinas. El equipo lo componen el sociólogo Francisco José Castillo; la psicóloga Mercedes Carreto; la trabajadora social Matilde Bernabéu y la licenciada en Derecho Cristina Ortega. Todos tienen la formación específica en Mediación Familiar que prevé la Ley Andaluza de Mediación.

La mediación es una forma distinta de resolver los conflictos que se producen a nivel de pareja, en el seno de la familia, en los centros educativos y también en el ámbito comunitario. Se realiza con sesiones que favorecen el entendimiento y el acuerdo. Se basa en la capacidad de las personas para resolver sus diferencias, sus problemas, y lograr sus propios acuerdos a través de un proceso de comprensión y respeto. El conflicto se resuelve en un clima de cooperación mediante la búsqueda de soluciones armónicas de una manera más ágil, eficiente, rápida y económica.

Con esta fórmula, las personas resuelven sus conflictos en un clima de cooperación sin la necesidad de ir a un abogado o recurrir a la vía judicial, reduciendo el coste emocional y económico, además, minimizando los efectos negativos de los enfrentamientos, en un ámbito de absoluta reserva y confidencialidad. Este colectivo pretende colaborar también con la descongestión del sistema judicial.

Armonía y comunicación

La sociedad debe vivir en armonía y la comunicación es el arma más eficaz de resolver diferencias entre las personas. De hecho, Concertando ofrece un servicio gratuito a las personas que están en determinadas situaciones económicas precarias. La Ley de Mediación andaluza prevé que haya un servicio gratuito igual que de Justicia, que aún no está en marcha por no disponer aún del Reglamento de dicha Ley ni del Registro de Mediadores. El mediador es el guía y conductor del proceso de negociación (a manera de un director de orquesta), es una persona neutral e imparcial cuyo papel es el de facilitar la resolución del conflicto, potenciando un clima de entendimiento y buscando los puntos comunes entre los afectados. Así, propicia el espacio adecuado para que afloren esos intereses y sea posible conseguir los acuerdos.

Las partes enfrentadas deben resolver voluntariamente sus problemas y comprometerse en el proceso de mediación. Castillo afirma que «la mediación exige compromiso e implicación, ya que el mediador no da soluciones, no tiene varitas mágicas, no impone acuerdos, ni hace milagros, pero ayuda a que las personas pongan lo mejor de sí mismas para lograrlo».

Bernabéu añade que «lo diferente de la mediación es que los acuerdos siempre son únicos y exclusivos para las partes». Nunca hay uno igual a otro porque las necesidades de las personas no son siempre las mismas ni hay un individuo igual a otro. Por tanto, asegura que «el acuerdo es único porque es decidido por quienes intervienen en el conflicto (no es impuesto por ninguna autoridad), es ajustado a su realidad y a sus necesidades», algo que, a su juicio, es imposible conseguir en la vía judicial, que está más regulada y estandarizada. Sobre el papel que ocupa la mediación respecto al divorcio, Ortega dice que «transforma la relación conyugal y parental en solo parental para proteger a los niños». En este sentido dice que «nos ocupamos de salvar porque no hay nada que salvar. Separarse no es algo condenable, no es un fracaso, es una elección para vivir mejor».

La ley

El juez puede aconsejar a las personas que intenten ir a mediación, previa a un proceso judicial, e incluso si está ya comenzado puede suspenderlo para resolverlo por esta vía. Dicha ley entró en vigor en febrero del 2009. Falta el reglamento de desarrollo y no tiene un registro. Pronto se consolidará como una profesión nueva, con su propio colegio profesional. El Consejo General del Poder Judicial prevé que se implante de manera intrajudicial, que consiste en que, una vez ya en marcha el proceso judicial, el juez pueda decir hasta dónde tienen la posibilidad de mediar antes de entrar en dicho proceso. En el caso de que se llegara a un acuerdo, se procedería a la ratificación judicial. En Málaga y en Sevilla hay dos programas piloto y en Barcelona se lleva a cabo desde hace muchos años.

Fuente: Diario Córdoba